Rueca
La fibra en hilo, más rápido
Lámina
- 1Rueda motriz
- 2Pedal
- 3Biela (vara del pedal)
- 4Cuerda de transmisión
- 5Aletas con ganchos
- 6Bobina
Anatomía
Cargando la figura…
La rueca de rueda retuerce la fibra hasta hacer hilo con un huso movido por una gran rueda, mucho más deprisa que un huso de mano. La rueca de aletas, conocida en Alemania hacia 1480, además enrolla el hilo en una bobina mientras lo hila, de modo que hilar y devanar ya no se alternan.
Qué es
Hilar es convertir una masa de fibras cortas, como la lana, el lino o el algodón, en un hilo continuo. Ocurren dos cosas a la vez: las fibras se estiran en una mecha fina y regular, y la mecha se retuerce para que las fibras se agarren unas a otras. La torsión es lo que da fuerza al hilo.
Durante milenios se hizo con el huso de mano, un palito con un contrapeso, la tortera, que se hace girar con los dedos. La rueca de rueda coloca el huso en un bastidor y lo mueve con una gran rueda mediante una cuerda. Una vuelta de la rueda grande hace dar muchas vueltas al huso pequeño, que retuerce así mucho más deprisa de lo que podría una mano.
La lámina muestra una rueca sajona, de pedal y aletas, del tipo extendido por toda Europa desde el siglo XVI, aquí en un modelo del siglo XVIII.
Cómo funciona
Antes de la rueda: huso y rueca. La tortera mantiene el giro del huso.
En la rueda grande, uno de los tipos antiguos, el huso apunta sin más hacia la hilandera. Ella gira la rueda, sostiene la fibra en ángulo con la punta del huso y retrocede estirando un tramo de hilo mientras la torsión sube por él. Luego se detiene, pone el hilo perpendicular al huso y vuelve a girar la rueda para enrollar el tramo hilado. Hilar y devanar se alternan.
Las aletas eliminan esa pausa. El hilo entra en un huso hueco por un orificio en su extremo delantero, sale por un agujero lateral, recorre un brazo de unas aletas en forma de U, pasa por uno de sus ganchos y se enrolla en una bobina que va suelta sobre el huso. Aletas y bobina tienen cada una su polea acanalada, de tamaños distintos. Una sola cuerda sin fin da dos vueltas a la rueda grande y una a cada polea, de modo que la polea de la bobina, más pequeña, gira un poco más deprisa que las aletas.
El giro de las aletas retuerce el hilo. La pequeña diferencia de velocidad entre bobina y aletas lo enrolla tan deprisa como se hila. De vez en cuando la hilandera detiene la rueda y pasa el hilo de un gancho a otro para que la bobina se llene por igual, y ajusta un tornillo tensor que desplaza el conjunto de las aletas a lo largo del banco para tensar o aflojar la cuerda.
Las cardas de mano: la lana se carda entre dos cardas y se enrolla en mechas listas para hilar.
El pedal deja libres las dos manos. Una manivela en el eje de la rueda va unida por una vara de madera, la biela, a una tabla articulada bajo el pie de la hilandera. Cada pisada da un impulso a la rueda. Una mano aporta la fibra, desde una rueca o desde un rollo de lana cardada, y la otra controla la torsión. Las ruecas sajonas se usaban sobre todo para fibras largas como el lino y la lana. El lino se coloca en una rueca y se van sacando pocas fibras cada vez. La lana se carda antes entre dos cardas de mano y se enrolla en un cilindro blando, para que las fibras queden sueltas y se estiren por igual.
Cómo construirla
Una rueca de aletas exige piezas torneadas y un ajuste cuidadoso, trabajo para un carpintero experto con torno. Una rueda más sencilla, del tipo más antiguo, enseña el principio e hila lana.
Hacer el banco. Una tabla sólida de alrededor de 1 m sobre tres o cuatro patas, lo bastante alta para trabajar sentado o de pie. En un extremo, fije un poste que sostenga la rueda; en el otro, un poste más corto para el cabezal del huso.
Montar la rueda. Sirve cualquier rueda grande que gire sin oscilaciones y tenga la llanta acanalada: una rueda de madera de cubo, radios y llanta, o una rueda vieja de bicicleta sin neumático. Móntela en un eje sobre el poste y añada un mango cerca de la llanta para girarla.
Hacer el cabezal. Dos pequeños montantes sobre el poste corto sujetan una varilla recta de acero, con punta en un extremo, en lazos de cuero o pequeños rodamientos. Fije una pequeña polea acanalada en la varilla, entre los montantes. La varilla queda atravesada en el banco, paralela al eje de la rueda, con la polea justo en línea con la ranura de la rueda para que la cuerda corra recta; la punta mira hacia el lado donde usted se coloca.
Poner la cuerda. Anude un lazo de cordón fuerte de algodón alrededor de la llanta y de la polea del huso, tenso para mover el huso sin patinar. Con una rueda de un diámetro unas diez veces mayor que el de la polea, el huso da unas diez vueltas por cada vuelta de la rueda.
El aspa de mano: el hilo se devana en una madeja de longitud conocida antes de lavarlo y teñirlo.
Hilar. Ate una guía de hilo a la caña del huso, enrolle unas vueltas y súbala en espiral hasta la punta para que salga por ella. Solape su extremo con lana cardada, gire la rueda despacio y retroceda en ángulo con la punta, dejando que la torsión suba por la fibra. Para devanar, gire la rueda un poco hacia atrás para soltar la espiral, ponga el hilo perpendicular al huso y gire hacia delante; luego vuelva a llevar el hilo en espiral hasta la punta para el tramo siguiente. Cuando el huso esté lleno, devane el hilo en el aspa, ate la madeja sin apretar en varios puntos, sáquela y lávela para fijar la torsión.
Seguridad. Mantenga dedos, pelo y mangas holgadas lejos de la rueda que gira, de la cuerda y del huso, detenga la rueda antes de deshacer un enredo, y tape la punta afilada del huso cuando no use la rueca. Compruebe que la rueda de bicicleta o de madera está bien sujeta y no baila antes de girarla deprisa. Mantenga a los niños pequeños lejos de una rueda en marcha.
Historia y evolución
El origen de la rueca de rueda es discutido. Algunos historiadores lo sitúan en la India entre los años 500 y 1000 aproximadamente; otros en China, donde se usaba mucho hacia 1090, o en el mundo islámico, donde está documentada hacia 1030 y se representa con claridad en Bagdad en la década de 1230. Llegó a Europa en el siglo XIII; las imágenes europeas datan de hacia 1280, y las ordenanzas gremiales de Espira, en Alemania, la mencionan a finales del siglo XIII (en 1280 o en 1298, según la fuente). En Europa, rueda y huso convivieron durante mucho tiempo.
Las aletas aparecen en una ilustración alemana hacia 1480, y Leonardo da Vinci también dibujó unas. El pedal se añadió en el siglo XVI; una tradición lo atribuye a un artesano de Brunswick en 1533. Comparada con el huso, la rueda aumentó mucho la producción de una hilandera. El historiador Lynn White relacionó con ella la mayor abundancia de trapos de lino y, por tanto, de papel barato para la imprenta.
En la década de 1760, James Hargreaves construyó la spinning jenny, que movía muchos husos a la vez, y la water frame de Richard Arkwright y la mule de Samuel Crompton, de 1779, llevaron el hilado a las fábricas. En el siglo XX, Mahatma Gandhi hizo de la charkha, una rueca sencilla de manivela, el emblema de la autosuficiencia india, y todavía hoy hay quien hila a mano en ruecas de pedal.