Fotografía
Luz que deja una huella
Lámina
- 1Objetivo en su tubo de latón
- 2Tapa giratoria de latón
- 3Caja delantera
- 4Caja trasera deslizante
- 5Vidrio esmerilado de enfoque
Anatomía
Cargando la figura…
La fotografía fija la imagen que forma una lente sobre una superficie que la luz altera químicamente. Nicéphore Niépce hizo en 1826 o 1827 la fotografía de cámara más antigua que se conserva, y el daguerrotipo, hecho público en París en 1839, fue el primer procedimiento vendido al público, con cámaras y placas a la venta en pocas semanas.
Qué es
La fotografía registra una imagen hecha de luz. Un objetivo proyecta una pequeña imagen de la escena sobre una superficie cubierta de una sustancia que la luz altera; tras el tratamiento, las luces y las sombras de la escena quedan fijadas en ella para siempre. La palabra significa «escribir con luz», y los pioneros hablaban de imágenes que se dibujaban solas.
La cámara de la lámina es la que Alphonse Giroux empezó a vender en París en 1839 según el diseño de Louis Daguerre, la primera fabricada en serie para el público. Son dos cajas de madera, una que se desliza dentro de la otra. La delantera lleva un objetivo simple en un tubo de latón, con una tapa redonda de latón que gira hacia un lado para empezar la exposición. Detrás, un vidrio esmerilado muestra la imagen para enfocar; luego se sustituye por un chasis con la placa sensible.
Cómo funciona
Los dibujantes usaban cámaras oscuras portátiles como esta mucho antes de la fotografía; un espejo envía la imagen hacia un vidrio donde se puede calcar.
La luz de cada punto de la escena atraviesa el objetivo y se concentra en un punto del fondo de la cámara. El resultado es una copia pequeña, nítida e invertida de la escena, la misma imagen que mostraba la cámara oscura desde el Renacimiento. Al meter o sacar la caja trasera hasta que la imagen se vea nítida en el vidrio esmerilado, se enfoca.
La fotografía necesitaba un modo de conservar esa imagen. Algunos compuestos de plata se oscurecen con la luz y algunas resinas se endurecen con ella. Niépce cubría una placa de peltre con betún de Judea disuelto en esencia de lavanda. Donde daba la luz, el betún se endurecía; después un disolvente eliminaba las partes que seguían blandas y quedaba una imagen de betún sobre el metal desnudo.
El daguerrotipo usaba plata. Una placa de cobre plateada y pulida se sensibilizaba con vapor de yodo, se exponía varios minutos en la cámara, se revelaba sobre mercurio caliente, que se depositaba en las partes tocadas por la luz, y se fijaba con agua salada o con «hipo». El resultado era un positivo de aspecto de espejo, único y muy detallado. El calotipo de Talbot funcionaba de otro modo: daba un negativo en papel del que se podían sacar por contacto tantas copias positivas como se quisiera, el principio de la mayor parte de la fotografía en película que vino después.
Cómo construirla
Dos proyectos sencillos muestran en casa las dos mitades de la fotografía: una cámara estenopeica forma la imagen y el papel de cianotipia registra químicamente la luz. No intente un daguerrotipo fuera de un laboratorio profesional con campana de extracción y supervisión de personas formadas: emplea mercurio caliente y yodo, ambos tóxicos.
Hacer la cámara. Tome una caja estanca a la luz, por ejemplo una caja de zapatos, y pinte el interior de negro mate. Corte un agujero de unos 2 cm en el centro de uno de los extremos y tápelo con un trozo de papel de aluminio fino perforado con una aguja; un agujero de unos 0,3 mm conviene a una caja de 10 a 15 cm de fondo. Cubra el estenopo con una solapa de cartulina negra que pueda subir y bajar: es el obturador.
Ver la imagen. Abra una ventana en el extremo opuesto y cúbrala con papel vegetal. Ante una escena luminosa, con la cabeza y la caja bajo un paño oscuro, verá la imagen invertida en el papel, igual que en una cámara oscura.
Hacer una cianotipia. El papel ya emulsionado que se vende como «papel solar», usado según las instrucciones del fabricante, es lo más sencillo. La cianotipia, publicada por John Herschel en 1842, usa sales de hierro que se vuelven azul de Prusia con la luz ultravioleta. Ponga una hoja o una fronda de helecho sobre el papel, al sol y bajo un vidrio, durante unos minutos, y después enjuague el papel con agua y déjelo secar.
Un fotograma en cianotipia: donde el helecho tapaba la luz, el papel quedó blanco.
Ir más lejos. La cianotipia es demasiado lenta para fotografiar a través del estenopo: la exposición duraría semanas. Para fotografiar con la propia caja, sustituya el papel vegetal por un fondo estanco a la luz, selle los bordes con cinta negra y cargue en el cuarto oscuro papel fotográfico o película en blanco y negro. Luego se revela y se fija con los productos habituales de laboratorio, con guantes, buena ventilación y según indiquen las etiquetas.
Seguridad. Los productos de cianotipia y los baños de laboratorio irritan la piel, los ojos y las vías respiratorias: use guantes y gafas de protección, manténgalos lejos de alimentos, niños y animales, y deséchelos según las etiquetas. Si prepara usted la solución de cianotipia, no caliente nunca el ferricianuro potásico ni lo mezcle con ácidos. No mire al Sol a través del estenopo ni de ninguna otra cosa. Los procedimientos antiguos con mercurio, cianuro o éter son solo para un laboratorio profesional con extracción de humos.
Historia y evolución
La cámara oscura se conocía mucho antes de la fotografía, y en el siglo XVIII los dibujantes llevaban cajas portátiles para calcar paisajes. Los químicos sabían que las sales de plata se oscurecen con la luz, pero nadie lograba detener ese oscurecimiento. En su finca de Saint-Loup-de-Varennes, en Borgoña, Nicéphore Niépce obtuvo en 1816 imágenes fugaces con la cámara y, en 1826 o 1827, la vista desde la ventana de su taller, hoy la fotografía de cámara más antigua que se conserva, en el Harry Ransom Center de Austin. Su exposición suele estimarse en varios días, aunque algunos relatos hablan de unas ocho horas.
Un daguerrotipo era una única placa plateada, guardada bajo vidrio en un pequeño estuche con bisagra.
Niépce se asoció con Louis Daguerre en 1829 y murió en 1833. Daguerre siguió adelante, y el 19 de agosto de 1839 su procedimiento se explicó con detalle ante una sesión conjunta de la Académie des sciences y la Académie des beaux-arts; el Estado francés lo había comprado y dejó su uso libre para todos, salvo en Inglaterra y Gales, donde se patentó. En Inglaterra, Henry Talbot llevaba varios años haciendo imágenes en papel y anunció su primer procedimiento ese mismo año; en 1840 ideó el negativo de calotipo, que presentó en 1841.
Desde 1851, el colodión húmedo de Frederick Scott Archer llevó los negativos al vidrio, más nítidos que el papel y mucho más rápidos que el daguerrotipo, aunque la placa debía emulsionarse, exponerse y revelarse en pocos minutos. En la década de 1880 las fábricas vendían placas secas listas para usar: George Eastman empezó a fabricarlas para la venta en 1880 y en 1888 vendió la primera Kodak, una caja cargada con película para cien fotografías que se devolvía entera a la fábrica para revelarla. La película en color se extendió en el siglo XX, y a finales de ese siglo los sensores electrónicos empezaron a sustituir a la química; delante de ellos, un objetivo sigue formando la imagen como en la caja de Giroux.