Vela
Atrapar el viento para avanzar
Lámina
- 1Mástil
- 2Verga
- 3Vela cuadra
- 4Escota
- 5Remo de gobierno
- 6Vela latina
Anatomía
Cargando la figura…
Una vela es una lámina de tela o de estera izada en un mástil para recoger el viento y mover una embarcación. Bien orientada, empuja el barco con el viento por popa o de costado y, avanzando en zigzag, incluso hacia el lugar de donde sopla el viento.
Qué es
Una vela es una superficie que se despliega al viento para impulsar una embarcación. Las primeras fueron probablemente esteras o pieles sostenidas en un palo; más tarde se tejieron de lino, lana o algodón, y hoy sobre todo de fibras sintéticas. Colgada de un mástil y ajustada con cabos, una vela mueve un barco sin combustible y sin remeros.
La lámina muestra velas cuadras y velas de cuchillo. La vela cuadra cuelga de una percha horizontal, la verga, atravesada respecto al barco, y funciona mejor con el viento por popa. Una vela de cuchillo se dispone a lo largo del barco. La latina es una vela triangular suspendida de una verga larga e inclinada y funciona bien con viento de través.
Cómo funciona
Con el viento por popa, el principio es sencillo: el aire empuja la vela como empujaría una mano abierta. En este rumbo, un barco no puede ir más rápido que el viento, porque cuanto más deprisa avanza, más débil es el viento que recibe.
Con viento de costado, la vela funciona como un ala. Curvada y colocada con un ángulo pequeño respecto al viento, desvía el flujo de aire, y el aire empuja a su vez la vela, sobre todo de lado y en parte hacia delante. El casco, y la quilla si la tiene, se resisten a deslizarse de lado porque el agua los empuja en sentido contrario, y lo que queda es un empuje hacia delante. Por eso un barco puede navegar más rápido con el viento de través que con el viento justo por popa.
Ninguna vela puede llevar un barco directamente contra el viento. Un velero moderno es capaz de mantener un rumbo de unos 40 a 45 grados respecto al viento. Para llegar a un punto situado a barlovento, avanza en zigzag y cruza la dirección del viento en cada viraje. Los marinos llaman a esto bordear.
La tripulación ajusta la vela con cabos. La escota (4) cobra o larga un puño inferior de la vela para fijar su ángulo respecto al viento. La driza iza la verga (2) a lo largo del mástil (1). En un barco de aparejo de cruz, las brazas hacen girar la verga. Con viento fuerte, la tripulación reduce la superficie de la vela, lo que se llama rizar. El remo de gobierno (5), y más tarde el timón, mantiene el rumbo.
Cómo se construye
Este esquema describe la confección de una pequeña vela cuadra. No es un plano acotado ni un proyecto para añadir una vela a cualquier barco. Usar un aparejo diseñado para la embarcación concreta y revisado por un constructor naval cualificado o un instructor de vela que compruebe el equilibrio entre casco, vela y gobierno, la estabilidad y la resistencia de las fijaciones.
El rempujo permite a la mano empujar una aguja gruesa a través de varias capas de tela.
Reunir los materiales. Usar la lona, el hilo, la relinga, la verga y los herrajes indicados en el plano revisado. También hacen falta una aguja de velero y un rempujo. El apoyo del mástil y sus fijaciones deben ajustarse a ese plano.
Cortar y unir los paños. Colocar las tiras de lona una junto a otra. Hacer los solapes y las puntadas que indique el plano para las cargas previstas.
Dobladillar y relingar los bordes. Doblar y coser los dobladillos según el plano y después coser la relinga. La tela y las costuras transmiten las cargas del viento; el cabo refuerza los bordes. Reforzar los puños e instalar los anillos u ollaos previstos.
Aparejarla. Seguir el plano revisado para fijar la vela a la verga e instalar la driza y las escotas. Comprobar que la verga se puede arriar y que los cabos corren libremente.
Practicar antes de navegar. Pedir a un instructor que demuestre cómo arriar la vela y reducir su empuje con este aparejo, y practicar bajo su supervisión antes de salir. Largar las escotas por sí solo puede dejar una vela cuadra recibiendo viento. Hacer la primera prueba en aguas resguardadas, con viento flojo y un instructor a bordo.
Seguridad. Una racha puede volcar una embarcación pequeña en cuestión de segundos. Ponerse un chaleco salvavidas, consultar la previsión del tiempo y navegar primero con viento flojo, cerca de la orilla y con alguien vigilando. No amarrar nunca la escota de forma que no pueda soltarse rápido. Una verga o una botavara que bascula puede golpear la cabeza, y el agua fría agota enseguida a quien nada en ella.
Historia y evolución
Los barcos son mucho más antiguos que las velas: se avanzó con pagaya, con pértiga y a remo mucho antes de aprovechar el viento. No se sabe con certeza cuándo apareció la vela, porque la tela y las esteras rara vez se conservan. En Kuwait, los restos de barcos de caña recubiertos de betún, capaces de navegar por mar, datan de entre 5500 y 5000 a. C. Robert Carter los estudia como pruebas de intercambios marítimos tempranos; los restos de barcos por sí solos no demuestran el uso de velas.
La vela de pinza de cangrejo, tendida entre dos perchas, impulsó las canoas austronesias a través del Pacífico.
Hay representaciones posibles en Egipto hacia 3200 a. C. Una vasija pintada del periodo Nagada II, conservada en el Museo Británico, muestra un barco con un objeto sobre un palo. R. L. Bowen lo interpretó como una vela; la otra lectura es un estandarte. La fecha del catálogo, hacia 3200 a. C., corresponde a este posible indicio y no a una fecha conocida de invención. En el Nilo, la corriente llevaba los barcos hacia el norte y el viento podía devolverlos hacia el sur.
Los barcos egipcios, fenicios, griegos y romanos usaron velas cuadras, al igual que los posteriores barcos vikingos, cuyas velas se tejían a menudo con lana. En el Pacífico y el océano Índico, los navegantes austronesios desarrollaron sus propios aparejos. Las palabras para «vela» en sus lenguas se remontan a unos cinco mil años, y la vela de pinza de cangrejo llevó sus canoas con balancín a lo largo de miles de kilómetros de mar abierto.
Los sables de bambú mantienen la vela del junco plana y rígida.
La vela latina aparece en el Mediterráneo ya en el siglo II d. C. y se generaliza a partir del V. Era más barata de fabricar y mantener que la cuadra, aunque no claramente más rápida. Las imágenes antiguas de barcos chinos muestran velas cuadras. China pudo adoptar la vela de junco reforzada con sables de bambú hacia el siglo XII; esto no demuestra una sustitución general de las velas cuadras.
A partir del siglo XV, los constructores navales europeos emplearon aparejos mixtos de velas cuadras y latinas en carracas y algunas carabelas. Estas tradiciones contribuyeron a los aparejos de los veleros oceánicos posteriores. El vapor se impuso en la navegación comercial durante los siglos XIX y XX. Las velas sobreviven en yates y barcos de regata, y hoy se cortan en tejidos sintéticos.