Timón de codaste y casco
Mantener el rumbo y el mar fuera
- 1Mecha del timón
- 2Pala del timón
- 3Macho y hembra
- 4Caña
- 5Quilla
- 6Cuaderna
- 7Tablazón a tingladillo
El timón de codaste es una pala plana colgada con bisagras en la popa del barco y movida con la caña: el agua que pasa junto a ella empuja la popa hacia un lado y orienta el barco. Va unido a un casco de quilla, cuadernas y tablas, estanco en cada junta, que mantiene el mar fuera y resiste el empuje lateral del viento.
Qué es
El timón es una pala plana de madera situada en la popa del barco. Aquí cuelga del codaste, la pieza vertical que cierra el casco por detrás, y gira sobre herrajes de hierro llamados machos y hembras. Una barra encajada en su cabeza, la caña, da palanca al timonel.
El barco dibujado es una coca, el buque de carga del mar del Norte y del Báltico entre los siglos XII y XV. Su casco se levanta sobre una quilla, con cuadernas por dentro y tablas por fuera, y cada junta calafateada. La lámina la simplifica: muchas cocas tenían el fondo plano de tablas a tope y solo los costados a tingladillo.
Cómo funciona
El perno del macho entra en el ojo de la hembra, y el timón gira como una puerta en sus goznes.
Un timón solo gobierna mientras el agua corre a su lado. Girada hacia un lado, la pala (2) recibe la corriente en ángulo y la desvía. El agua la empuja de vuelta: la popa se desplaza de lado y la proa gira hacia el contrario. Para virar a la derecha, el timonel empuja la caña (4) hacia la izquierda. Si se mete demasiado, la pala deja de desviar el agua de forma limpia y frena más de lo que gobierna.
Unos flejes de hierro abrazan la mecha (1), el borde delantero grueso del timón, y terminan en pernos que apuntan hacia abajo: los machos. Otros flejes clavados en el codaste terminan en anillas: las hembras. Los pernos entran en las anillas (3), todos en una misma vertical. Más tarde, en los barcos grandes, se colocó parte de la pala por delante del eje: el agua que presiona esa parte compensa una porción del empuje de atrás, y este timón compensado cuesta menos de mover.
Las tablas a tingladillo se solapan y se remachan a través del solape; las tablas a tope se tocan por el canto y solo las hace estancas el calafateo.
El casco empieza por la quilla (5), una pieza larga en el fondo, de la que se alzan la roda a proa y el codaste a popa. Las cuadernas (6) son las costillas y las tablas la piel. En el tingladillo (7), cada tabla monta sobre la de abajo y se remacha a ella a través del solape; primero se arma el forro y después se colocan las cuadernas dentro. En la construcción a tope, lo habitual es levantar primero las cuadernas y luego clavar las tablas canto con canto sobre ellas.
Toda costura se calafatea. Los vikingos usaban lana con alquitrán; más tarde, los calafates metían en las costuras estopa, fibra sacada de cabos viejos alquitranados, con hierro y mazo, y la sellaban con brea caliente.
Con el viento de costado, la vela empuja el barco hacia delante, pero también de costado. La quilla y los costados planos del casco se resisten, porque tendrían que apartar mucha agua para moverse. Aun así, el barco se desliza un poco a sotavento; los marinos lo llaman abatimiento.
Cómo se construye
Una maqueta de cuadernas y tablas sigue el mismo orden de trabajo a pequeña escala. Los pasos siguientes son para un bote de fondo plano con el timón colgado del espejo de popa, la tabla plana que cierra la popa. Partir de un plano publicado por un diseñador reconocido, que indique el número de personas y la carga admitidos, y no ampliarlo.
Montar las cuadernas. Cortar el espejo y las cuadernas según las plantillas del plano y fijarlos boca abajo sobre una grada nivelada, en las posiciones indicadas.
Forrar el casco. Curvar las tablas de los costados alrededor de las cuadernas empezando por la roda y fijarlas con los clavos o tornillos de bronce o galvanizados que pida el plano; el acero desnudo se oxida. Colocar las tablas del fondo de través y cepillar los cantos.
Sellar las juntas. En un fondo de tablas, meter con suavidad algodón o estopa en las costuras con el hierro de calafate y cubrirlas con masilla de calafateo. Golpear demasiado fuerte raja el canto de las tablas. Un bote de contrachapado se sella con la cola y los recubrimientos que indique el plano.
Colgar el timón. Fijar dos hembras en el espejo y dos machos en el timón, en una misma vertical, para que la pala gire libremente. Añadir un tope que impida que se salga de los pernos y una caña que llegue al asiento del timonel.
Probarlo a flote. Poner el bote vacío en agua tranquila y poco profunda, amarrado y con un achicador a mano. Las tablas nuevas pueden rezumar hasta que se hinchan; si las vías de agua no disminuyen en un día o dos, o empeoran, sacar el bote y volver a calafatear. Después cargarlo con pesos hasta el límite del plano y volver a revisar antes de que suba nadie. Probar el gobierno despacio, con una persona experta a bordo.
Seguridad. Llevar chaleco salvavidas en el agua y en la orilla, y no probar nunca un bote a solas: alguien debe vigilar desde tierra. El agua fría puede cortar la respiración incluso a un buen nadador en los primeros minutos, así que conviene comprobar la temperatura del agua además del tiempo, quedarse cerca de la orilla en agua poco profunda y aplazar la prueba si el agua está fría. No superar nunca la carga del plano. Sujetar la pieza antes de serrar o cepillar, mantener las manos detrás del filo y usar gafas y protección auditiva con las máquinas. No calentar nunca brea ni alquitrán en interiores ni sobre llama abierta: arde y causa quemaduras profundas. Dar la vuelta al casco y cargarlo entre dos personas como mínimo.
Historia y evolución
Los primeros barcos se gobernaban con grandes remos en la popa o en los costados. Los barcos vikingos llevaban un único timón lateral en el costado derecho, el «costado del timón» del que vienen el inglés starboard y el español estribor. Las pruebas con réplicas del Museo de Barcos Vikingos de Roskilde muestran que gobernaba casi tan bien como un timón de codaste.
El timón lateral giraba contra un taco de madera fijado al casco, sujeto con una atadura de ramas retorcidas.
Una maqueta de barco de cerámica hallada en una tumba Han de Cantón, del siglo I d. C., lleva un timón en el eje de la popa, el más antiguo conocido. En 985 el geógrafo al-Muqaddasi describió a timoneles árabes que gobernaban con dos cabos, en los que la mayoría de los historiadores ve los guardines de un timón de popa. Aún se discute si la idea viajó hacia el oeste o si Europa la encontró de nuevo por su cuenta.
En Bremen, un pecio con una tabla fechada hacia 1100 conserva una hembra de hierro para un timón de popa. Las pilas bautismales talladas en Zedelgem, hacia 1150-1160, y en Winchester, hacia 1180, muestran barcos con timón en el codaste; este catálogo toma hacia 1180. Las cocas lo llevaban desde la década de 1240. El historiador Lawrence Mott sostiene que los timones laterales del norte no podían crecer al ritmo de barcos más grandes y altos; los del Mediterráneo duraron hasta los siglos XIV y XV.
En los barcos altos, la caña quedaba bajo cubierta y se movía con un pinzote, una palanca vertical que atravesaba la cubierta superior. La rueda, que tira de la caña con cabos enrollados en un tambor, apareció hacia 1700. Los cascos de hierro se extendieron en el siglo XIX; el SS Great Britain, botado en Bristol en 1843, unió un casco de hierro y una hélice.